10 ene. 2012

Ay Granada tu eres mi alegría...

Si tanto hemos luchado por estar en primera era por placeres como estos, ver a los mejores jugadores del mundo jugar contra el equipo de tus amores y pisar algunos de los campos más emblemáticos del mundo (Camp Nou o el Bernabéu). Pero cuando salí de Granada a las 11 de la mañana no me esperaba ni mucho menos lo que se vivió en el campo blanco.

Es lógico que un equipo con un presupuesto como el Granada CF pueda hacer más bien poco contra un mastodonte como es el Real Madrid, salvo algunos milagros, pero íbamos cargados de ilusión, tal vez un empate cayese o nos llevásemos una gran sorpresa y ganásemos... pero lo importante era animar con toda nuestra alma, pues para eso habíamos peleado tanto durante tantos años y habíamos sufrido todo eso.

Una vez en los aledaños del Santiago Bernabéu ya se notaba la presencia de miles de granadinistas que se agolpaban para recibir al equipo, según Marca éramos unos 5.000 pero yo apostaría por los 8.000 que han dicho en otros muchos medios.

El asiento estaba en la parte más alta del estadio y casi en la otra punta de donde estaba la hinchada rojiblanca aunque eso es muy relativo ya que había solo 3.000 ahí y el resto repartidos por el campo, sin ir más lejos donde yo estaba había dos peñas.

El partido empezó como se esperaba, el Granada encerrado atrás y aprovechando las pocas oportunidades que tenía con llegadas tímidas y un primer lanzamiento a puerta en el minuto 15, el Madrid por su parte atacando con sus garras y marcando el primer gol de la noche en el minuto 19, entonces fue cuando ya pensé "Bueno, a ver si ahora no nos marcan muchos más porque empatar casi seguro que no lo conseguimos".

Y entonces apareció la magia de este deporte llamado fútbol que algunos no comprenden. Ike Uche regatea por la banda, centra a Mikel Rico y... ¡¡GOOOOL!!¡¡GOOOOOL!! No es posible que esto sea real, debe ser un sueño. Salto, grito, me abrazo a mis vecinos de sitio y cuando ya estoy exhausto me siento. Me tiemblan las piernas y casi me lloran los ojos de la emoción ¿Quién me iba a decir hace tres años que mi Granada iba a batir al Santo Casillas? La ilusión se apodera de todos, "Si se puede" gritamos seguido de un "Granada es de primera". Ruge el Bernabéu, aunque parece que ruge el Nuevo Los Cármenes.

La ilusión no acabaría con el segundo gol del Real, para nada, continuamos animando y llega el descanso. Pronto nos daríamos cuenta de que era un sueño el empate, pero eso tampoco mellaría nuestra ilusión, habíamos vuelto al Bernabéu 35 años después y lo íbamos a celebrar por todo lo alto, no importaban los goles, íbamos pensando que eso podía pasar, lo que no esperábamos muchos era que consiguiésemos marcar y dar tan buena imagen.

Al final el marcador quedó con un 5-1 pero si alguien ganó fue nuestra afición. Disfrutamos de un día que nunca olvidaremos y que esperamos repetir el año que viene otra vez... y durante muchos años más. Y bueno, ya iremos reduciendo el marcador poquito a poco.

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